viernes 4 de junio de 2010

Liderazgo con un Balón...Columna....

Ya soy viuda del mundial. Esto a pesar de que todavía falta una semana para que inicie el Mundial de Futbol en Sudáfrica, admito que ya estoy harta de la invasión futbolera en nuestras vidas diarias: horas y horas de análisis y comentarios en la televisión, repetición de juegos, acosada por las caras de los jugadores y balones, con imágenes sudafricanas en espectaculares, tv y periódicos. Parecería que no hay otro tema en la vida de los mexicanos. Si esto sólo fuera una cuestión deportiva y de esparcimiento, tal vez no nos debería de preocupar, pero la empresa multinacional Manpower está señalando que la productividad en el país podría caer en 20% durante el mes que dure esta contienda deportiva.

Reconozco la importancia que juega en este momento, el campeonato mundial en la psique del país, porque a pesar de los pronósticos de que el equipo nacional tiene pocas posibilidades de pasar a cuartos de final, la esperanza nunca muere, por lo menos cuando tiene que ver con la selección nacional.

Como muchos otros aspectos de nuestra vida diaria, la globalización también ha transformado esta contienda deportiva en una forma inimaginable. Era impensable hasta hace algunos años, por razones de patriotismo y soberanía, que la mitad de los futbolistas del equipo mexicano estuviera jugando en la liga europea. Hace 30 años era una incógnita para la mayoría de las personas quiénes eran los jugadores, ahora gracias a las televisoras y al internet podemos conocer hasta los detalles más íntimos de futbolistas como Messi o Cristiano Ronaldo. Ni hablar del seguimiento, casi con marcaje personal, de cada uno de los elementos de la selección nacional.

Debemos recordar todo el “viacrucis” que ha tenido que padecer nuestra selección en su camino hacia el mundial, donde sus dos primeros directores técnicos fueron despedidos por su incapacidad para ejercer el puesto, o tal vez por su falta de táctica política.

En un país que tiene pocos héroes y líderes que cuenten con credibilidad, parecería que estos 23 jugadores, junto con su director técnico, estarían llenando el vacío de liderazgo existente. Podemos pensar que estamos sobredimensionando la importancia de 23 jugadores de futbol, que en su mayoría no tendrán una carrera universitaria y que su única gracia es saber jugar bien. En un país sumido en la preocupación por el desempleo y la inseguridad, un evento de estas características cae como un alivio para una gran parte de la población. Para continuar hacer click aquí.

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